Hace nueve años nació un proyecto muy especial: cofundé dos peluquerías junto a una socia. Con el tiempo, nuestros caminos se separaron de forma amistosa y decidí continuar uno de esos salones como proyecto en solitario, manteniendo su esencia y todo aquello que lo hacía único.
Hoy este espacio refleja mis 35 años de experiencia en el mundo de la peluquería. Cada detalle está pensado para ofrecer una atención cercana y totalmente personalizada, porque creo que cada persona merece un trato único y un estilo que la represente.
Más que una peluquería, es el resultado de una historia de pasión, constancia y amor por este oficio. Aquí no solo cuidamos tu cabello, también cuidamos de ti.